Carolina Romero Psicóloga

Las relaciones humanas son una parte esencial de nuestra vida, y nuestra manera de vincularnos con los demás no es aleatoria. Está profundamente influenciada por nuestras experiencias tempranas y se conoce como estilo de apego.

La teoría del apego fue desarrollada por el psiquiatra y psicoanalista John Bowlby en los años 50, y ampliada por la psicóloga Mary Ainsworth en sus estudios posteriores. Bowlby propuso que los vínculos que formamos con nuestros cuidadores en la infancia moldean cómo nos relacionamos afectivamente a lo largo de nuestra vida, incluso en la adultez (Bowlby, 1969).

¿Qué es el apego y por qué es importante?

El apego es el lazo emocional que se forma entre un niño y su figura de cuidado primaria. Su función es asegurar la protección y supervivencia del menor, pero también es la base del desarrollo emocional y social.

Cuando estas primeras relaciones son estables, sensibles y seguras, los niños desarrollan una sensación de confianza que los acompaña hasta la adultez. Cuando no lo son, pueden formarse estilos de apego inseguros, que afectan cómo se enfrentan el amor, el conflicto, la intimidad y la autonomía.

Tipos de apego (según la teoría del apego)

Los estudios de Ainsworth y Main (1978, 1986) identificaron diferentes estilos de apego, y posteriormente se adaptaron para describir relaciones en la vida adulta (Hazan & Shaver, 1987; Bartholomew & Horowitz, 1991):

  • Apego seguro

    • Características: Confianza en uno mismo y en los demás. Capacidad para intimar sin perder autonomía. Buena regulación emocional.

    • Origen: Cuidadores disponibles, sensibles y consistentes.

    • En adultos: Relación equilibrada, capacidad de dar y recibir apoyo, resolver conflictos sin huir ni sobre-reaccionar.

  • Apego ansioso (o ambivalente)

    • Características: Miedo al abandono, necesidad constante de aprobación, hipersensibilidad al rechazo.

    • Origen: Cuidadores impredecibles o inconsistentes. A veces están disponibles, otras no.

    • En adultos: Relaciones intensas, dependencia emocional, dificultad para estar solo, búsqueda constante de cercanía.

  • Apego evitativo

    • Características: Dificultad para confiar, autosuficiencia extrema, incomodidad con la cercanía emocional.

    • Origen: Cuidadores distantes o poco responsivos. Se aprende a “no necesitar” a los demás como mecanismo de defensa.

    • En adultos: Evitan la intimidad, suprimen emociones, temen la vulnerabilidad.

  • Apego desorganizado (o temeroso-evitativo)

    • Características: Combinación de deseo y miedo a la cercanía. Conductas contradictorias.

    • Origen: Experiencias traumáticas tempranas, abuso, negligencia o miedo hacia la figura de apego.

    • En adultos: Relaciones caóticas, miedo intenso al rechazo y a la intimidad, respuestas emocionales impredecibles.

¿Cómo saber cuál es tu estilo de apego?

Los estilos de apego no son etiquetas fijas, pero pueden funcionar como guías para entender patrones repetitivos en tus vínculos. Algunas preguntas que pueden ayudarte a reflexionar:

  • ¿Sueles confiar en los demás fácilmente?

  • ¿Tienes miedo de que te abandonen?

  • ¿Te cuesta pedir ayuda o mostrarte vulnerable?

  • ¿Tiendes a alejarte emocionalmente cuando alguien se acerca demasiado?

  • ¿Sientes que el amor siempre viene con dolor o confusión?

Existen cuestionarios psicológicos validados como el Experiences in Close Relationships Scale (ECR; Brennan, Clark & Shaver, 1998), que se utilizan en contextos clínicos para evaluar estilos de apego en adultos.

¿Se puede cambiar el estilo de apego? La buena noticia: sí

Aunque el estilo de apego tiene raíces tempranas, no es una condena. La neurociencia y la psicología del desarrollo han demostrado que el cerebro es plástico: puede cambiar con nuevas experiencias, relaciones reparadoras y trabajo terapéutico.

Estrategias para transformar tu estilo de apego:

  1. Trabaja el autoconocimiento
    Identificar tu estilo de apego es el primer paso para romper patrones que ya no te sirven. Pregúntate: ¿Qué necesidades emocionales aprendí a reprimir? ¿Cómo protejo mi corazón?

  2. Terapia psicológica basada en el vínculo
    Enfoques como la terapia centrada en la emoción (Emotionally Focused Therapy, EFT) y la terapia del esquema han mostrado eficacia en la sanación de apegos inseguros (Johnson, 2004; Young et al., 2003).

  3. Practica relaciones conscientes
    Buscar vínculos con personas que respeten tus límites, escuchen tus necesidades y te den un espacio emocional seguro puede ayudarte a experimentar un apego más seguro.

  4. Aprende a regular tus emociones
    Técnicas como mindfulness, respiración consciente y escritura terapéutica ayudan a desarrollar tolerancia emocional y a responder en vez de reaccionar impulsivamente.

  5. Sé compasivo/a contigo mismo/a
    Cambiar patrones profundos lleva tiempo. El juicio interno solo refuerza la inseguridad. Celebra cada avance, por pequeño que parezca.

Conclusión: Sanar tu apego es sanar tu forma de amar (y de amarte)

Comprender tu estilo de apego es una de las herramientas más poderosas para mejorar tus relaciones, tu autoestima y tu bienestar emocional. No se trata de “culpar a los padres” ni de vivir atado/a al pasado, sino de entender de dónde vienes para elegir conscientemente hacia dónde quieres ir.

En esta consulta online, encontrarás acompañamiento psicológico profesional, centrado en ayudarte a identificar tus patrones de apego, sanar tus vínculos y construir relaciones más sanas, contigo y con los demás.

¿Te gustaría empezar este proceso? Contáctame y agendamos tu primera sesión. Tu historia no termina con tu infancia. Puedes escribir un nuevo capítulo.

Referencias

  • Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss, Vol. 1: Attachment.

  • Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E., & Wall, S. (1978). Patterns of Attachment.

  • Hazan, C., & Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology.

  • Bartholomew, K., & Horowitz, L. M. (1991). Attachment styles among young adults. Journal of Personality and Social Psychology.

  • Brennan, K. A., Clark, C. L., & Shaver, P. R. (1998). Self-report measurement of adult romantic attachment. Attachment Theory and Close Relationships.

  • Johnson, S. M. (2004). The Practice of Emotionally Focused Couple Therapy: Creating Connection.

  • Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2007). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change.

  • Young, J. E., Klosko, J. S., & Weishaar, M. E. (2003). Schema Therapy: A Practitioner’s Guide.

Scroll al inicio