Carolina Romero Psicóloga

La autoestima es uno de los pilares de la salud mental y el bienestar personal. Aunque solemos escuchar esta palabra con frecuencia, pocas veces nos detenemos a pensar qué significa realmente y cómo influye en nuestra vida diaria.

Según el psicólogo Morris Rosenberg (1965), quien desarrolló uno de los instrumentos más utilizados para medirla, la autoestima es la actitud general que una persona tiene hacia sí misma, una evaluación de su valor personal.

Tener una autoestima saludable no significa creerse superior a los demás, sino reconocerse como valioso/a, digno/a de respeto y capaz de enfrentar los desafíos de la vida.

¿Por qué es importante la autoestima?

La investigación psicológica ha demostrado que una buena autoestima está estrechamente relacionada con:

  • Menor riesgo de trastornos mentales, como depresión y ansiedad (Sowislo & Orth, 2013).

  • Mayor resiliencia emocional, es decir, la capacidad de recuperarse frente a las adversidades (Mann et al., 2004).

  • Relaciones interpersonales más saludables, basadas en el respeto y la comunicación asertiva (Harter, 1999).

  • Mayor motivación y sentido de propósito, lo que favorece el bienestar general (Deci & Ryan, 2000).

Por el contrario, una autoestima baja puede generar pensamientos autocríticos, inseguridad crónica, dificultades para poner límites, dependencia emocional y mayor vulnerabilidad frente al estrés.

Señales de que tu autoestima puede estar afectada

La autoestima no se mide únicamente con un test. Muchas veces se refleja en nuestras actitudes cotidianas. Algunas señales comunes incluyen:

  • Diálogo interno negativo: ¿Sueles hablarte de forma dura o crítica? Frases como “nunca hago nada bien” o “no soy suficiente” son típicas de una baja autoestima.

  • Dificultad para aceptar cumplidos: Las personas con baja autoestima tienden a rechazar elogios o restarles importancia, sintiendo que no los merecen.

  • Evitar desafíos o tomar decisiones: El miedo al error o al juicio externo puede llevar a evitar situaciones nuevas, limitando tu crecimiento.

  • Relaciones desequilibradas: La falta de valoración personal facilita vínculos donde no se respetan tus límites.

  • Comparación constante con los demás: Especialmente en redes sociales, esta conducta se asocia directamente con una menor autoestima (Vogel et al., 2014).

¿Qué puedo hacer para mejorar mi autoestima?

La buena noticia es que la autoestima no es algo fijo. Puede fortalecerse mediante el trabajo personal, la reflexión y, si es necesario, el acompañamiento terapéutico. A continuación, algunas estrategias basadas en evidencia:

  1. Desarrolla autocompasión
    Kristin Neff (2003) propone tratarte con la misma comprensión que ofrecerías a un ser querido. La autocompasión reduce la autocrítica y fortalece una autoestima más estable.

  2. Establece metas alcanzables
    Según Bandura (1997), lograr pequeños objetivos aumenta tu sentido de competencia. Empieza por metas realistas y celebra cada logro.

  3. Escribe un diario de logros y gratitud
    Practicar la gratitud mejora el bienestar emocional (Emmons & McCullough, 2003). Registrar tus avances contrarresta la autocrítica y fortalece la autoimagen.

  4. Rodéate de personas que te valoren
    La autoestima también se construye en los vínculos. Las relaciones de apoyo y respeto son un espejo positivo de ti mismo/a (Harter, 1999).

  5. Aprende a poner límites
    Decir “no” es una forma de autocuidado. La asertividad mejora tu autoestima (Lange & Jakubowski, 1976) al permitirte expresarte con claridad y respeto.

  6. Regula el uso de redes sociales
    Limitar la exposición a contenidos que fomentan la comparación mejora la autoestima, especialmente en jóvenes (Vogel et al., 2014).

  7. Busca apoyo psicológico si lo necesitas
    Terapias basadas en la cognición, la aceptación y el mindfulness han demostrado eficacia para fortalecer la autoestima (Kolubinski et al., 2018). Pedir ayuda es un acto de coraje y responsabilidad personal.

Conclusión: Trabajar en tu autoestima es un acto de amor propio

Fortalecer la autoestima no se trata solo de repetir frases positivas frente al espejo (aunque puede ser útil), sino de construir una relación más sana contigo mismo/a. Implica aceptar tus errores, reconocer tus logros, cuidar tus relaciones y pedir ayuda cuando lo necesites.

En esta consulta online se ofrece un espacio profesional, seguro y cálido donde puedes trabajar en tu autoestima.
No estás solo/a en este camino.
¿Te gustaría comenzar tu proceso? Contáctame y agendamos tu primera sesión.

Referencias

  • Rosenberg, M. (1965). Society and the Adolescent Self-Image.

  • Orth, U., & Robins, R. W. (2014). The Development of Self-Esteem. Current Directions in Psychological Science.

  • Sowislo, J. F., & Orth, U. (2013). Does Low Self-Esteem Predict Depression and Anxiety? Psychological Bulletin.

  • Neff, K. D. (2003). Self-Compassion: An Alternative Conceptualization of a Healthy Attitude Toward Oneself. Self and Identity.

  • Bandura, A. (1997). Self-Efficacy: The Exercise of Control.

  • Deci, E. L., & Ryan, R. M. (2000). The “What” and “Why” of Goal Pursuits. Psychological Inquiry.

  • Vogel, E. A., et al. (2014). Social Comparison, Social Media, and Self-Esteem. Psychology of Popular Media Culture.

  • Kolubinski, D. C., et al. (2018). The Effectiveness of Self-Esteem Interventions in Adults: A Meta-Analysis. Journal of Psychosocial Research on Cyberspace.

  • Emmons, R. A., & McCullough, M. E. (2003). Counting Blessings Versus Burdens. Journal of Personality and Social Psychology.

  • Harter, S. (1999). The Construction of the Self.

Scroll al inicio